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Kenia: refugiados somalíes viven hacinados en campos sin las condiciones mínimas
Más de 270.000 refugiados que huyeron de la guerra en Somalia están enfrentándose a una escasez tan alarmante de alimentos, agua y abrigo adecuado hacinados en campos en el norte de Kenia que muchos están considerando regresar a la zona de guerra en Somalia de donde proceden. Se estima que cada mes llegan 5.000 nuevos refugiados a los campos de Dagahaley, Ifo, y Hagadera situados en la ciudad fronteriza de Dadaab, en Kenia, operados por el Alto Comisionado de NNUU para los Refugiados (ACNUR). Las encuestas de salud y nutricionales realizadas por MSF en abril en el campo de Dagahaley, donde la organización proporciona servicios médicos, revelaron elevados niveles de desnutrición aguda entre una población que está haciendo frente a raciones cada vez más reducidas de ayuda. Imposible dar respuesta a tantas necesidades Como Kenia ha cerrado oficialmente sus fronteras con Somalia, el proceso de registro es un caos y demasiado lento, los exámenes médicos y la distribución de artículos de primera necesidad no funcionan adecuadamente. Una delegación del ACNUR está visitando los campos. MSF hace un llamamiento al ACNUR, a financiadores institucionales y al gobierno de Kenia para que responda de forma urgente a la falta de asistencia y protección que deberían dispensarse a los refugiados que llegan así como a las terribLa gente lleva huyendo de Somalia desde hace 18 años asentándose en los campos de Dadaab. Desde principios de 2008, empujadas por unos intensos niveles de violencia en su país, más de 80.000 personas han ido llegando y sumándose a la población de los campos que actualmente se contabiliza en unas 270.000 personas. Cada campo tiene una capacidad de albergar a 30.000 personas pero acoge a un número tres veces superior. Sin lo mínimo La reciente encuesta de MSF en el campo de Dagahaley reveló una prevalencia de desnutrición aguda del 22,3 por ciento, muy por encima de lo que se considera el umbral de la emergencia. El bajo nivel de los stocks de alimentos en un almacén del Programa para la Alimentación Mundial en Dadaab ha provocado, hasta hace poco, una reducción del 30 por ciento de las raciones en los campos. Se necesita de forma urgente más apoyo por parte de los financiadores para asegurar que esta situación no vuelva a repetirse. La escasez de servicios de agua y saneamiento en los campos también es alarmante. Algunos residentes del campo de Dagahaley sobreviven con apenas tres litros de agua al día. Hay que cavar más pozos de inmediato. Letrinas escasas y apenas mantenidas incrementan la amenaza de epidemias. Los refugios son también totalmente inadecuados. La gente se ve obligada a construir estructuras provisionales y algunas personas viven bajo los árboles. Aunque hay planes de construir un cuarto campo, se requiere mucho más espacio habitable para asegurar que las necesidades más básicas de estas personas están cubiertas. MSF en Dagahaley
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