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Las formas de vida más antiguas del planeta habitan en un lago argentino

Septiembre 6th, 2009 No Comments

La investigadora se zambulle ruidosamente en las aguas cristalinas de la laguna y las llamas que la observaban desde un promontorio, huyen en dirección a los volcanes que se alzan a lo lejos. Pareciera que los camélidos y María Eugenia Farías fuesen las únicas criaturas en el árido desierto de la Puna de Salta.

Pero hay otras formas de vida, que no pueden ser detectadas a simple vista. Se trata de los estromatolitos, organismos que ya existían hace 3.500 millones de años, poco después de la formación del planeta Tierra. Farías, directora del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas (LIMLA), descubrió, al noroeste de la provincia de Salta (Argentina) un ecosistema único en el mundo, donde los estromatolitos aún perduran, fosilizados y lo que es aún más asombroso, en forma de organismos vivos.

Ellos constituyen agrupaciones de microbios fotosintéticos, asociados a distintos tipos de bacterias y a concreciones calcáreas que forman verdaderas rocas orgánicas. Se les puede describir como una arcaica y diminuta planta de energía, con mecanismos diferenciados: las algas producen la fotosíntesis y absorben el CO2. Las bacterias reciclan los nutrientes minerales. El proceso se completa con la liberación de oxígeno. “De hecho, fueron estos microorganismos extremófilos u otros similares los que crearon nuestra atmósfera, rica en ozono, e hicieron posible la aparición de formas más complejas de vida”, indica Farías.

Se han descubierto estromatolitos en otros ambientes salinos como los del parque de Yellowstone (Estados Unidos), y en regiones desérticas de Australia, Chile y México. Pero los hallados en la laguna de Socompa y en los seis ojos de mar de Tolar Grande, son los únicos que sobreviven a una altitud de entre 3.600 metros y 4.000 metros sobre el nivel del mar y expuestos a una fuerte radiación ultravioleta. Dicho de otra forma, en un medio similar al que prevalecía en la era precámbica.

“El estudio de estos fósiles vivientes permite recrear los procesos que intervinieron en la creación de la vida en la tierra. Y pensar en la existencia de organismos similares en otros planetas. El desierto de Atacama y la puna salteña son dos ambientes extremos, parecidos a los del planeta Marte”, cuenta la bióloga. María Eugenia, de 41 años, hizo su doctorado en biología molecular, en el Centro de Investigaciones Biológicas de España (CIBE).

El proyecto que dirige desde el 2003, se financia con la ayuda de diversas instituciones, entre ellas la Fundación del BBVA. Además contribuir a la investigación de formas primigenias de vida, del estudio de los estromatolitos pueden derivar aplicaciones prácticas, como la producción de plásticos biodegradables; aditivos para cosméticos o principios activos para remediar mutaciones genéticas.

La investigadora aprendió a bucear en los arrecifes de coral de Australia. “En las lagunas de la Puna es más arriesgado. El agua es fría y debido a la concentración de sales, hace falta el doble de lastre para sumergirse. A quienes se sientan tentados a probar, les recomiendo que se abstengan. A estas altitudes la presencia del nitrógeno puede resultar mortal”, concluye Ana María Farías. (Fuente: elmundo.es, 06.09.2009)

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El Teatro Arriaga acogerá el martes una gala lírica dedicada a Alfredo Kraus

Septiembre 6th, 2009 No Comments

La programación musical de la temporada 2009-2010 del Teatro Arriaga se abrirá con una gala lírica de la Asociación Musical Alfredo Kraus (AMAK), que se celebrará este martes, 8 de septiembre, en el décimo aniversario del fallecimiento del tenor.

Según informó el teatro en un comunicado, jóvenes voces líricas recordarán al cantante con un recital lírico de arias, dúos y concertantes de ópera y zarzuela.

En la gala participarán las sopranos Marta Ubieta, Irantzu Bartolomé, Nuria Orbea, Naroa Intxausti, Itziar de Unda, Elena Barbé, Consuelo Garres, Ainhoa Zuazua y Helena Orcoyen; las mezzosopranos Maite Maruri y Marifé Nogales, y los tenores José Luis Sola, Andeka Gorrotxategi y Alberto Núñez, y el barítono Guk Hoe Song.

Todos ellos actuarán bajo la batuta del director Günter Neuhold y el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. La pianista Itziar Barredo actuará como coordinadora de cantantes.

Todos estos solistas han cantado habitualmente en los distintos conciertos que la asociación ha organizado desde su fundación, entre los que destacan los recitales dentro del Ciclo Primavera Musical Vizcaína-Bizkaiko Udaberri Musikala y en los Conciertos Homenaje a Alfredo Kraus del 30 de diciembre.

La Asociación AMAK nació para ayudar a los jóvenes cantantes y también para promover entre los amigos y admiradores del tenor Alfredo Kraus, tan ligado a Bilbao, iniciativas y proyectos que evoquen y mantengan vivo el recuerdo de su persona y de su carrera artística.

AMAK se fundó en enero de 2001 y el Teatro Arriaga acogió el primer concierto que organizó esta asociación, Messa di Réquiem de G. Verdi, el día 10 de septiembre de ese mismo año. (Fuente: elmundo.es | Europa Press, 06.09.2009)

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Pozos de esperanza para Burkina Faso

Septiembre 6th, 2009 No Comments

A cinco horas de vuelo de Mallorca, en Burkina Faso, una comunidad religiosa de la Orden carmelita está construyendo una realidad alternativa a la miseria generalizada en la que vive este pueblo del África Occidental, con la educación, la sanidad y la alimentación como ejes fundamentales. En estos momentos necesitan perforar un nuevo pozo de agua para continuar con el proyecto y evitar que miles de burkineses tengan que caminar durante varios kilómetros para conseguir agua.

La delegación de la Fundación Jigi Seme (Sostener la Esperanza) en Baleares, en colaboración con , Font des Teix y el Ayuntamiento de Palma, han previsto una serie de actos para sensibilizar a los ciudadanos sobre este drama, que se enmarca en el programa de las fiestas de la Mare de Déu de la Salut, patrona de la ciudad.

La realidad de buena parte de los países africanos que nos acercan los medios de comunicación nos duele transitoriamente. Suele ser a la hora de la comida o de la cena cuando los informativos de las televisiones muestran imágenes que nos revuelven las entrañas, moscas que comen a los niños escuálidos, virulentas epidemias de malaria que merman sus poblaciones, campos estériles, hambre, hambre y más hambre con un futuro sin presente. Desde hace años escuchamos que el 2015 es la meta señalada para erradicar la pobreza extrema en el mundo, pero la sombra de la fecha está tan próxima que ni los más optimistas pueden a estas alturas creer en esa promesa.
El telediario termina, nos quedamos con la copla de nuestras batallas políticas internas, los éxitos deportivos, las crisis económicas y recesiones que nos liberan temporalmente de un consumismo compulsivo, y dejamos lo verdaderamente doliente aparcado en nuestra conciencia porque hay que seguir viviendo y no podemos arrastrar dolores ajenos permanentemente.

Mover conciencias
Hasta que viajas a uno de esos países y compruebas cómo sin apenas recursos hay personas que luchan sin descanso por sacar a su pueblo de una miseria que comienza con la falta de agua y sigue con la de alimento, la educación, la sanidad y el trabajo. Y lo hacen gracias a la solidaridad de personas de a pie que mueven conciencias en Occidente, que reclaman ayudas para la cooperación a las instituciones de sus ciudades, de sus pueblos, en sus parroquias, entre la familia, los bancos, los amigos, y envían de manera directa el dinero presupuestado en el país de origen para proyectos concretos, siempre sin intermediarios. Y el cambio es posible, de poquito a poquito, granos de arena que se convierten en dunas y algún día serán montaña.

Es el caso de una joven ONG, la Fundación Jigi Seme que creó en Zaragoza Mª Cruz Ibarra, maestra jubilada, y que hoy cuenta con delegación en Burgos y la más reciente registrada este verano en Baleares. Decidió dar este paso tras conocer personalmente el plan de desarrollo integral que un sacerdote burkinés y amigo está llevando a cabo en uno de los países más pobres del mundo, Burkina Faso. “El proyecto de Eugenio Kaboré, que así se llama este visionario al que conocí tiempo atrás en Jerusalén, me sacudió la conciencia. Los niños de su aldea estaban muriendo por paludismo, malaria, disentería, enfermedades contraídas por beber agua contaminada de la charca, la única de que disponían”, cuenta Mª Cruz Ibarra.

Se pusieron en acción y entre unos amigos en Sevilla, otros en Aragón y Ciudad Real recaudaron, con la ayuda de entidades bancarias, amigos y feligreses de las parroquias, el dinero para perforar un pozo, a 120 metros de profundidad, garantía de salud y de desarrollo para más de 6.000 personas.

“Y así seguimos, respondiendo a las llamadas de urgencia que nos hace el padre Eugenio, constituidos como Fundación desde 2005 y con la magnífica ayuda de nuestras compañeras de Burgos y ahora también en Mallorca, orgullosos de contribuir con nuestro esfuerzo, totalmente altruista, a que esas personas que no eligieron nacer en la más absoluta de las miserias disfruten de una vida digna”, asegura la fundadora de Jigi Seme.

Precisamente el padre Eugenio Kaboré es un ejemplo de cómo la solidaridad representa una magnífica inversión de futuro. Sus estudios en un internado de la capital, en Ouagadougou, fueron costeados por los Padres Blancos, el apoyo le llegó después de la Orden carmelita de la que hoy es prior, formándose como teólogo y filólogo en lenguas semíticas en varias universidades españolas. Apostó por el regreso a sus orígenes en el año 2000, renunciando a una cómoda diócesis en alguna iglesia de nuestra geografía, para comprobar que en su país las cosas no sólo no habían cambiado sino que habían empeorado y mucho. Comenzando por el presidente de su gobierno, Blaise Compoaré, un dictador impuesto tras ordenar asesinar en el año 1987 al que por entonces era su amigo, Thomas Sankara, y que desde entonces ha sabido cómo enriquecerse al albor de las ayudas económicas internacionales, sin que apenas unas migajas redunden en beneficio de su pueblo.

Sus gentes, con una esperanza de vida de 46 años, los que hoy tiene él, desnutridas, alimentándose con un único plato de cereales al día, los más favorecidos con una renta anual de 360 dólares, sin agua potable que se oculta en los caudalosos y profundos acuíferos subterráneos a los que por ellos mismo no pueden acceder, sin trabajo, con muchos niños huérfanos a causa sobre todo del sida, sin educación y para más desgracia con un clima que ha variado la temporada de lluvias, reduciéndola a tres meses y convirtiéndolas en torrenciales, sin apenas embalses y con casas de barro. (Fuente: elmundo.es, 06.09.2009)

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