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La Fundación Vicente Ferrer envía ayuda a las víctimas de las inundaciones de la India
La Fundación Vicente Ferrer (FVF) ha enviado alimentos y materiales básicos a las víctimas de las inundaciones del sur de la India, donde hay más de 30.000 familias afectadas y las inundaciones alcanzan hasta un metro y medio de profundidad y donde se encuentra la fundación. La FVF envió 15.000 raciones de arroz, 100.000 litros de agua, 25.000 paquetes de galletas, 1.000 litros de leche en polvo, 26.000 mantas, 1.000 saris y 1.000 camisetas, según informó en un comunicado. Además, se ha desplazado a Anantapur un equipo de 30 personas integrado por doctores, enfermeras, auxiliares sanitarios y organizadores de la comunidad, que atenderán a las personas afectadas y desarrollarán campañas de prevención de enfermedades. Este equipo lleva consigo medicinas, tabletas para clorar el agua y ‘kits’ de primeros auxilios. “Seguiremos de cerca la situación para continuar coordinando esfuerzos con otros actores que están operando en el distrito”, señaló el subdirector de programas de la fundación, Moncho Ferrer. Más de 200 personas han muerto y millones se han quedado sin agua en los estados de Andhra Pradesh y Karnataka, debido a las fuertes lluvias. Por el momento, más de 250.000 personas se encuentran refugiadas en centros de acogida en el centro de Andhra Pradesh, donde más de 400 pueblos están inundados. (Fuente: Europapress 05/10/09) La Fundación Vicente Ferrer quiere apadrinar a 30.000 niños en Kurnool
La Fundación Vicente Ferrer necesita que 30.000 españoles se conviertan en padrinos de niños indios de la región de Anantapur, donde desarrolla desde hace 40 años su trabajo humanitario, y también de la vecina Kurnool, hacia donde quiere extender su obra solidaria. La viuda de Vicente Ferrer , Anna Ferrer, y su sobrino, Jordi Folgado Ferrer, han hecho este llamamiento este jueves en una rueda de prensa en Barcelona, en la que han explicado que las aportaciones de los 30.000 padrinos se destinarán a niños y niñas que viven en las dos regiones. “Éste es nuestro reto”, ha dicho Folgado Ferrer, de cara a un futuro sin la presencia física del humanista catalán Vicente Ferrer, fallecido el pasado día 19 de junio a los 89 años, y que expresó esta necesidad a su sobrino antes de sufrir una embolia meses antes de morir. En opinión de Folgado Ferrer, la experiencia de tantos años de trabajo en Anantapur permitirá que la extensión de la acción humanitaria a Kurnool, una región que padece importantes sequías y en la que muchas personas viven en condiciones difíciles, se lleve a cabo con mayor rapidez. La Fundación ha construido más de 30.000 casas Los dos veteranos cooperantes han recordado que el trabajo solidario no puede cesar con el fallecimiento de Vicente Ferrer y que la Fundación continuará su obra impulsando nuevos proyectos, como la prolongación de su acción hacia Kurnool, donde hay numerosos grupos tribales que viven en condiciones muy difíciles, ha explicado Folgado. Anna Ferrer también quiere continuar un proyecto personal que ha impulsado en Anantapur, el objetivo del cual es acabar con los malos tratos de los que son víctimas las mujeres por parte de sus suegros y maridos e incluso sus padres. “Es difícil -ha admitido- porque queremos hacerlo sin enfrentarnos a los familiares pero poco a poco hay que conseguir que las mujeres sean tratadas con mayor respeto”, ha explicado. La esposa del humanista se encuentra estos días en Barcelona, donde ayer se tributó un homenaje a la vida y a la obra solidaria que impulsó en la India Vicente Ferrer en la basílica de Santa Maria del Mar y que contó con la asistencia de un millar de personas, entre ciudadanos y autoridades. “Le veo por todas partes -ha dicho la viuda de Ferrer- y en todos los corazones de todos los que vinieron ayer a celebrar su vida” y ha añadido que “no hay palabras para describir a una persona tan excepcional y especial como él”. A su juicio, su marido “tenía la capacidad de hacer líderes para el futuro”, como ella misma, su hijo Moncho y su sobrino, además de otras personas de la Fundación, a los que dejó trabajar “con independencia” por lo que su legado continuará adelante “para ayudar a las miles de personas que sufren o son pobres”. Ilustre, especial, trabajador, humanitario, cariñoso y con un gran sentido del humor son algunas de las virtudes de Vicente Ferrer que ha descrito este jueves Anna Ferrer, que ha agradecido el “cariño, respeto y amor” de los cientos de miles de personas que han sentido su fallecimiento tanto en la India como en España. (Fuente: elmundo.es|Efe, Barcelona, 02.07.2009)
El hombre por quien lloran los parias
India muestra su pesar por el fallecimiento del cooperante español Vicente Ferrer tras 55 años entregado a los desposeídos. India llora la muerte de un líder en la lucha a favor de los desposeídos. Miles de indios se congregaron ayer en Anantapur, al sur del país, para despedirse del filántropo Vicente Ferrer, referente de la cooperación internacional, fallecido ayer a los 89 años tras sufrir graves complicaciones cardiorrespiratorias como consecuencia de una embolia cerebral padecida hace tres meses. Murió “en paz y tranquilo”, según señaló ayer su hijo Moncho. El cooperante pasó sus últimas horas rodeado de su mujer, Anna, y sus tres hijos. “Al final está donde él siempre quería”. La reacción multitudinaria fue espontánea tras conocerse la muerte del que llamaban father (padre). En un salón de actos de la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur se improvisó una capilla ardiente a la que llegó gente durante todo el día y hasta bien entrada la noche. Una banda de música ponía melodía al adiós, mientras grupos de mujeres lloraban desconsoladas. Los 55 años de trabajo en India convirtieron a Ferrer en una institución en el subcontinente. En Anantapur, una región árida y paupérrima con elevados índices de analfabetismo, trabajó sin descanso durante cuarenta años. Puso en marcha hospitales, escuelas, pozos y caminos para mejorar la vida de los desposeídos, los dálits (intocables). “Fue un auténtico líder revolucionario”, subrayó ayer el periodista Alberto Oliveras, autor de la biografía Vicente Ferrer, la revolución silenciosa. “Era un hombre fuerte, un líder con carisma sobre las masas, que le seguían como a un gurú”, añadió Oliveras a Europa Press, al recordar las manifestaciones que apoyaron al misionero en 1968, cuando fue expulsado de Bombay debido al recelo de las autoridades indias. “Hay mucha conmoción: la gente está tristísima, sobre todo los más pobres y explotados. Saben que hemos perdido a un hombre que ha sido muy importante en el desarrollo no solo de este Estado, sino de toda India”, explicó por teléfono a este diario Khasim Peera, director de la prestigiosa ONG Mass Education Society, radicada también en Anantapur. No solo los más de 135.000 niños sin padres que apadrina la fundación, sino “también todos los españoles nos hemos quedado un poco huérfanos”, lamenta el ministro consejero de la Embajada de España en Nueva Delhi, Gonzalo Ortiz. Sí, hay tristeza, y mucha, pero en general la gente está serena, “convencida de que el espíritu de Vicente seguirá aquí”, asegura la portavoz de la fundación en India, Blanca Romañá. Unos 2,5 millones de personas en más de 2.000 pueblos y aldeas se benefician de los proyectos que puso en marcha Ferrer. Y según los allegados al cooperante, el trabajo seguirá. “Mi padre quiere que sigamos con el trabajo”, anunció su hijo Moncho en RNE. La fundación difundió un comunicado en su web en el que se compromete a “continuar con la gran labor que él comenzó, así como a difundir sus ideales de compromiso con los más desfavorecidos y la acción para remediar el sufrimiento”. Anna Ferrer, la viuda, asegura que el difunto “no se ha marchado, sino que vive en cada rincón de Anantapur, en cada parte del trabajo en nuestras aldeas. Para todos nosotros en India y en España, él sigue viviendo a través de sus sencillas palabras y mensajes”. Ferrer, que recibió el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 1998, también ha visto reconocido su trabajo en Internet. Más de 14.200 personas se han reunido en la red social Facebook para pedir la concesión del Premio Nobel de la Paz a la Fundación Vicente Ferrer (apps.facebook.com/causes/210215?m= 94c030c1). Además, la web de la fundación ha recibido miles de mensajes de apoyo. Los Reyes y los Príncipes de Asturias también enviaron ayer telegramas de condolencia a la familia Ferrer. El filántropo padecía una mala salud desde hacía años. En marzo el cooperante catalán sufrió una embolia que lo obligó a estar hospitalizado varias semanas. Después pudo volver a casa, pero el jueves por la noche tuvo una recaída debida a graves complicaciones cardiorrespiratorias. Murió “en paz” en la madrugada de ayer, rodeado de su familia. Ferrer aceptó su muerte con “tranquilidad”, según señaló Lancy Dodem, el primer niño intocable que fue apadrinado por Ferrer y que hoy es el portavoz de la fundación en España. “Era consciente de que debía marcharse pero de que su labor tenía que continuar”, señaló Dodem a EP. “Valía la pena venir desde tan lejos. Y nos quedaremos aunque tengamos que esperar mucho, porque él ha sido como un dios para nosotros”, considera Sasi, un indio que trabaja como traductor de español para la fundación de Ferrer. Sus palabras resumen los comentarios de quienes hacían cola ante el féretro. “Es una gran pérdida, y en especial para los grupos de población más vulnerables”, subrayó en un comunicado Jordi Folgado Ferrer, director de la fundación. La entidad administra hospitales, cientos de escuelas y ha distribuido miles de viviendas, y ha aplicado sistemas de riego y de protección del medio ambiente. A Ferrer se le recordará por ser un trabajador incansable, por luchar siempre por los más desfavorecidos. E incluso por ser un poco “testarudo” para cumplir sus ideales. Y también por su buen humor, coinciden quienes lo conocieron. El próximo lunes se celebrará el funeral y Ferrer será enterrado cerca de Anantapur. La familia y la fundación se preparan para un evento multitudinario de despedida. (Fuente: elpais.com/Ana Gabriela Rojas, Nueva Delhi, 20.06.2009)
Erradicación de la pobreza
La celebración del Día del Comercio Justo se convirtió ayer en un éxito al que contribuyeron el contundente sonido de la percusión brasileña y el resto de actuaciones musicales que se sucedieron en el paseo de Vara de Rey. La exigencia a los políticos de un firme apoyo con este tipo de actividad y el compromiso de seguir promoviendo la erradicación de la pobreza fueron las reivindicaciones más aplaudidas del manifiesto que leyó Flor dell´Agnolo, de la Fundació Deixalles. EIVISSA | JOSÉ MANUEL PIÑA La artesanía y los productos alimenticios africanos, hindúes y suramericanos lucieron ayer sus mejores colores y aromas en el Paseo de Vara de Rey, de Vila. Se celebraba el Día del Comercio Justo y el público respondió como esperaban los organizadores: acudiendo a la convocatoria, informándose sobre las actividades de las ONG congregadas y comprando algunos de los artículos que se exhibían en los puestos. «Sí, pasa mucha gente, estamos muy contentos», aseguraba poco después de la inauguración la encargada del puesto de la Fundación Vicente Ferrer. Las sandalias, los pequeños delantales y manoplas y collarcitos fabricados por los talleres que ocupan a muchas mujeres discapacitadas y les permiten una vida digna tentaban los bolsillos de los transeúntes. Al igual que el resto de artículos expuestos en la media docena de tenderetes presentes en la celebración. Una exigencia a los poderes públicos para que apoyen más decididamente el comercio justo «con ganas para luchar contra la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los países del Sur», una mayor equidad en el comercio internacional y la creación de alianzas entre los poderes públicos y la empresa privada que exijan la condena de la explotación laboral, el trabajo infantil y la discriminación sexual» son algunos de los puntos que se reivindican en el manifiesto que leyó ayer Flor dell´ Agnolo, de la Fundació Deixalles, al comienzo de la jornada.
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