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Greenpeace despliega una gigantesca pancarta ante el G20 para decirles que el clima es importante
Los activistas de Greenpeace se han descolgado desde un emblemático puente en Pittsburgh con una pancarta enorme para mostrar un mensaje a los líderes del G-20 que se reúnen hoy. La pancarta muestra la señal de “Peligro” y anuncia la destrucción del clima, en caso de maniobras políticas, y el retraso del acuerdo internacional sobre el clima, Los líderes mundiales no deben fracasar de nuevo en Pittsburgh. Tienen que poner dinero sobre la mesa para apoyar a los países en desarrollo. También es fundamental que los líderes del G-20 se pongan de acuerdo para poner en marcha la recuperación económica a través de la inversión en energías renovables. Estos dos elementos son vitales para lograr un buen acuerdo en la Cumbre de Copenhague en diciembre y evitar un cambio climático catastrófico. (Fuente:Greenpeace, 24.09.2009)
Greenpeace pide a los países industrializados que dejen la retórica y asuman compromisos para de salvar el clima
Después de la reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas obre cambio climático, celebrada a principios de semana en Nueva York, los líderes del G20 viajaron a Pittsburgh, para abordar, entre otros, el tema de la financiación de la lucha internacional por el clima, un elemento crucial para asegurar un buen acuerdo en Copenhague. Desafortunadamente, la reunión económica del G20 terminó hoy sin ningún acuerdo en relación con los fondos necesarios para hacer frente a las inversiones en adaptación protección de los bosques y transición hacia las energías renovables que requieren los países en desarrollo que han quedado nuevamente pospuestos hasta la próxima reunión.“ En los discursos que los líderes políticos pronunciaron en la Asamblea General de Naciones Unidas quedó claro que la alarma climática ya está sonando, sin embargo en Pittsburgh nadie puso medidas concretas sobre la mesa para solucionar esta crisis” ha declarado Patricia Lerner de Greenpeace Internacional. Según Lerner, “El G20 se ha quedado, nuevamente, en el plano retórico y ha evitado cualquier compromiso capaz de salvar el clima”. El G20 acordó eliminar los subsidios a los combustibles fósiles ‘a medio plazo’ pero no estableció plazos concretos para que los ministros de economía y finanzas y las instituciones relevantes establezcan las estrategias para conseguirlo, de cara a la siguiente reunión. “Greenpeace da la bienvenida a esta decisión, no en vano ha estado pidiendo el cese de estos subsidios perversos desde hace más de diez años, pero considera indispensable el establecimiento de un calendario” ha añadido Lerner. La cumbre climática de Copenhague empieza dentro de 72 días y, según Greenpeace, después de las reuniones internacionales celebradas esta semana cualquiera que esté preocupado por el cambio climático y ansioso por ver como los líderes políticos mundiales van a hacerle frente está decepcionado. La organización destaca que, mientras China y Japón ponían sobre la mesa su voluntad de comprometerse a adoptar medidas ambiciosas en unos términos idóneos para dinamizar las negociaciones climáticas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fallaba una vez más en demostrar al mundo que su país está también dispuesto a hacer lo que sea necesario para evitar un desastre climático. No fueron los líderes de los países desarrollados sino los mandatarios de más de 40 pequeñas islas-estado los que resaltaron el imperativo moral de actuar de forma urgente y decisiva para salvar el clima y evitar que sus territorios queden sumergidos bajo las aguas, “una dura realidad que sólo ellos parecen tener asumida pero que debería inspirar las acciones de los países desarrollados de ahora en adelante” según Lerner. Greenpeace destaca la tibieza de las declaraciones de Obama, Merkel y Sarkozy que fueron incapaces de ofrecer los fondos que los países en desarrollo necesitan para abordar la crisis climática, generando nuevas desconfianzas acerca de si este ofrecimiento va a realizarse o no en un futuro próximo y, por lo tanto, dinamitando el que habría podido ser el momento idóneo para crear el ambiente necesario para alcanzar un buen acuerdo en Copenhague. Fuente: Greenpeace, 26.09.2009)
Greenpeace denuncia la precariedad de la gestión de Ascó I
Tarragona, España — Tras la segunda parada forzosa del reactor de Ascó I en la semana siguiente a su conexión a la red tras la recarga, Greenpeace ha denuncia que la Asociación Nuclear Ascó Vandellòs, ANAV, propiedad de ENDESA e IBERDROLA, sigue ostentando el récord absoluto de notificación de incidentes de seguridad al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Dos de las centrales que gestiona ANAV, Vandellòs II y Ascó I, han protagonizado los dos incidentes más graves de la historia nuclear española, sólo después del grave incendio que provocó el cierre definitivo de Vandellòs I. Ambos incidentes también han originado las sanciones económicas más altas impuestas a los propietarios de una instalación atómica. La serie de sucesos que, pese a todo, sigue protagonizando ANAV, demuestra, en opinión de Greenpeace, que ni las sanciones económicas ni los escándalos ni el cambio de directivos ni las instrucciones del CSN han modificado la pobre cultura de la seguridad de la empresa. Para la organización ecologista, el caso de Ascó I ilustra los problemas del envejecimiento del parque nuclear español. “Los hechos demuestran que la antigüedad de de las centrales nucleares, además de aumentar el peligro para la salud pública y el medio ambiente, lastra el sistema eléctrico español”, ha declarado Anna Rosa Martínez, delegada de Greenpeace en Cataluña. “El Gobierno de Zapatero debe cumplir su compromiso electoral cuanto antes, e instaurar un calendario de cierre, progresivo pero urgente, de las centrales nucleares españolas”, ha concluido Martínez. (Fuente: Greenpeace.org, 26.07.2009)
El ‘barco invencible’ de Greenpeace
Los espías franceses lo bombardearon y lo hundieron en 1985, pero su esencia sigue intacta. El buque Rainbow Warrior de Greenpeace surca los mares para defender el medio ambiente. Hoy, tan solo el timón y la campana recuerdan a aquel primer navío. Este ‘barco verde’, capitaneado por Pete Bouquet y adquirido por la organización en 1978, ha atracado en el puerto de Palma para luchar por la ampliación de las reservas marinas en el Mediterráneo. Permanecerá tres días en la capital balear y en ese tiempo Greenpeace mantendrá reuniones con distintos sectores y colectivos que apoyan su idea de crear un “santuario balear” que proteja al atún rojo y otras especies de túnidos amenazadas así como con la consejería de Medio Ambiente de la comunidad. También darán a conocer sus propuestas a los medios de comunicación (mañana a las 11.00 darán una rueda de prensa desde el buque) y a los ciudadanos el barco se puede visitar mañana viernes de 18.00 a 21.00; el sábado de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00; y el domingo de 10.00 a 14.00). Además, esta tarde tendrá lugaren el puerto de Palma una batucada de la asociación “Tambors per la pau” a modo de bienvenida. La visita se engloba dentro del Tour de las Reservas Marinas del Mediterráneo, que incluye viajes a Italia, Francia, Grecia, Turquía y Líbano, además de las ya visitadas Malta y España, y cuyo objetivo es conseguir la ampliación de las zonas marítimas protegidas en el “Mare Nostrum”.
Greenpeace, juzgado por denunciar la fabricación de bombas de racimo
El Gobierno español prohibió estas bombas gracias a la campaña de Greenpeace. Los activistas protestaron en la sede de EXPAL, una de las empresas que producía bombas de racimo en España. Esta protesta formaba parte de la campaña que Greenpeace desarrolló contra las bombas de racimo. La organización ecologista documentó las actividades de las empresas que producían estas bombas en España, y lo hizo público a través de protestas como la que ahora lleva a estos activistas a juicio. Tras esta campaña se consiguió la prohibición total en nuestro país de este tipo de armamento. España fue uno de los primeros países en ratificar el Tratado de Prohibición de las bombas de racimo, el pasado18 de marzo, en el pleno del Congreso de los Diputados y se ha convertido en uno de los primeros en incorporar la norma a su ordenamiento legal. “Deberían sentarse en el banquillo los que se han enriquecido produciendo y comercializando estas armas repugnantes, y no nuestros activistas. Una bomba de racimo está formada por una bomba “contenedor” que puede ser lanzada desde tierra, mar o aire y que, al abrirse durante la trayectoria, expulsa cientos de submuniciones que se dispersan por amplias superficies. Actúan de forma indiscriminada, no distinguen entre blancos civiles y Estas armas no matan sólo durante los conflictos sino mucho tiempo después, ya que entre el 5% y el 30% de las municiones no estallan y quedan dispersas sobre el territorio. Después actúan como si fueran minas antipersonales. Son incluso más peligrosas que éstas, ya que están diseñadas para matar y no sólo para herir o mutilar. Un ejemplo claro es Laos, donde la gente sigue muriendo hoy en día como consecuencia de las bombas de racimo, y hace más de 30 años que se terminó la guerra. (Fuente: Greenpeace, 14.06.2009)
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